Alumnos del instituto represaliados durante
la Guerra Civil y el franquismo (octubre 2016)

F. Mezquita Broch

Existe una abundante bibliografía sobre los actos de represalia a políticos, sindicalistas y a la sociedad en general por hechos acaecidos  durante la Guerra Civil y el franquismo, pero hay menos publicaciones en lo referente a los alumnos de enseñanza media, sin embargo ni ellos se libraron de la larga mano represora en el propio ámbito académico.

El golpe de estado del general Franco contra la República representó inmediatamente con la guerra y más tarde con la dictadura un corte tan radical, extenso y profundo que afectó y condicionó la actuación  tanto de republicanos como de franquistas durante muchos años, más en todos los sentidos de lo que imaginamos hoy en día.

También los alumnos de enseñanza media que luego serán adultos y formaran la futura sociedad de la dictadura sufrirán la represión tanto donde triunfó la República como en las zonas donde lo hicieron los rebeldes franquistas.

El instituto de Castellón (actual IES F. Ribalta) es un ejemplo de esa doble actuación ya que durante los cursos de la guerra 1936-37 y 1937-38 estuvo dentro de la República mientras que el 1938-39 de la guerra y los siguientes estará bajo el franquismo.

El golpe de estado en julio de 1936 trastocó todos los planes del siguiente curso pues la República tardó mucho tiempo en reaccionar, primero para detener el golpe, después para apuntalar la administración y el orden, tanto es así que el curso 36-37 no empezó en Castellón hasta el 1 de febrero de 1937. Pero en ese intervalo se tuvo que recomponer el claustro de profesores y por otra parte se formará un Comité seleccionador de alumnos para su admisión en el nuevo curso, que exigía según la ley un aval de un partido o organización del Frente Popular, con lo cual nos encontramos en  el primer acto de represalia y restricción contra los alumnos.

La exigencia del aval limitará su ingreso ya que algunos de ellos de entrada no lo buscaron por ser de claramente de derechas y renunciaron a estudiar con el consiguiente perjuicio, porque no hemos encontrado en el archivo avales denegados de los 389 presentados, pero hay que pensar que en curso anterior a la guerra habían matriculados unos 500 alumnos, incluidos los de enseñanza libre, que se suprimirá durante la guerra. 

La orden del 19 de septiembre de 1936 es la que determinará la actuación del Comité y donde encontramos la argumentación de esta medida: Para evitar que los organismos de enseñanza sean focos de hostilidad y conspiración contra la República, dando aplicación consecuente al principio de que los enemigos de la República no son acreedores de recibir enseñanza de esta ni pueden aspirar a los títulos académicos que les exaltan a puestos de dirección o de responsabilidad en ella. Una medida de autodefensa en tiempos de guerra que amenazaba su propia supervivencia.

Sin embargo con la entrada de las tropas franquistas en las zonas republicanas las tornas se volverían contra estos mismos alumnos, ya que una orden del B.O.E. de septiembre de 1938 en su primer artículo suprimiría y anularía todo acto y titulo académico dado en la zona republicana durante la guerra:  Quedaran anulados y sin ningún valor ni efecto cuantos exámenes hayan sido verificados en los centros de enseñanza de este Departamento a partir del 18 de julio de 1936 hasta el momento de la liberación de las ciudades respectivas, habiendo de examinarse otra vez para convalidar aquellos estudios y títulos alcanzados, por lo tanto representa una represalia para aquellos que pudieron estudiar mediante el aval correspondiente. No tenemos una cifra exacta, porque los datos aparecen dispersos en diferentes documentos, de los alumnos que se presentaron a revalidar, pero constatados,  llegan por lo menos a una tercera parte de los ingresados, un ejemplo es Vicente Badenes Macian, de Tales, con el cual mantuve personalmente una conversación en la recuperación de la memoria histórica, Antonio Zaro, Encarnación Pérez, Enrique Martí, Amadeo Alcañiz, etc (Caja nº 751)   por lo tanto otros que se pierden el camino por diversos motivos, unos por miedo, otros porque debido a la represión de los vencidos tenían que ayudar a casa, también porque no reciben ninguna ayuda  y no podían costear los estudios.

Pero por otra parte aquellos que no pudieron estudiar bajo dominio de la República durante la guerra sí que recibirán ayudas especificas, por ser perseguidos de los “rojos”, por excombatientes, por que sus padres hayan muerto durante la guerra o hayan padecido represión, etc  como por ejemplo matricula gratuita o la exención de escolaridad de varios cursos académicos por unos exámenes “complacientes”, citado por los propios alumnos que lo solicitan, de tal manera que algunos alumnos superaron en un año varios cursos académicos con el consiguiente beneficio de cara a entrar en la universidad o acceder a puestos intermedios de la administración pública, superando en varios años a los de su promoción, con lo cual  estos alumnos hijos de combatientes franquistas coparan todos los cargos de la administración franquista en cada ámbito, sufriendo el resto la subsiguiente exclusión y represión de manera automática y en apariencia, administrativa, teniendo en cuenta que la dictadura franquista duró, como sabemos 40 años. Algunos de estos alumnos tendrán más de 20 años, en aquel momento, extremo que aducen para recuperar el “tiempo perdido” con lo que la obtención rápida de los títulos les posibilitaban un trabajo inmediato seguro y bien remunerado, que en aquella España de los años 40 era un seguro de vida digna, sin cortapisas. 

Así podemos entender muchos aspectos de la actualidad, el carácter conservador de muchos profesionales de cualquier ámbito (judicial, policial, médico, educativo, administrativo, etc) teniendo en cuenta el trasvase endogámico en los diferentes puestos de trabajo de padres a hijos y a nietos, sagas familiares que aparecen en todos los campos. Una situación que a veces resulta escandalosa pero que arranca en aquellos años primeros de la victoria franquista.