La traición de La Puebla. Milicianos saguntinos en la columna Fernández Bujanda

 

(27-29 de julio de 1936) (I parte)

 

 

JOSÉ RAMÓN CARBONELL
JUAN LUIS PORCAR

 

Introducción

Dentro de la memoria colectiva de Sagunto ha habido dos sucesos que marcaron de manera trágica la Guerra Civil en la localidad. Uno es el bombardeo por parte de la Aviazione Legionaria delle Baleari del 22 de diciembre de 1937 y otra el episodio conocido como “los hechos de la Puebla” (1)
Ambos provocaron efectos inmediatos: el bombardeo ocasionó más de 40 víctimas y 100 heridos (2) y la huída de la mayor parte de los habitantes a poblaciones cercanas a Sagunto. La rebelión de la Guardia Civil que formaba parte de la Columna de Milicianos que se dirigía a Teruel, en Puebla de Valverde, ocasionó que muchos de las decenas de saguntinos que participaron en la Columna dejaran su vida trágicamente en tierras turolenses,  significó el asedio de la Casa-Cuartel de la Guardia Civil en Sagunto el 30 de julio de 1936 (3), produciéndose el asesinato posterior del jefe del puesto, teniente Félix Martínez Martín.
De los dos acontecimientos únicamente ha sido estudiado de  forma  más amplia el bombardeo del 22 de diciembre de 1937, un ataque de castigo por la ocupación de la mayor parte del casco urbano de Teruel por las tropas del Ejercito Popular de la República ese mismo día. Pero sin embargo la historiografía local, salvo el estudio de Francisco R. Alacreu y David Juliá, recoge en muy pocas líneas lo sucedido en la Puebla de Valverde, refiriéndose a una gran masacre en la que se produjeron numerosos muertos.
En este trabajo se pretende dar respuesta a algunos interrogantes cumplido el 70 aniversario de los hechos. Analizaremos la formación de la Columna en Sagunto y Castellón, su itinerario, la cantidad de efectivos en ambas ciudades y su variación, la sublevación de la Guardia Civil, recogeremos diferentes testimonios de los hechos, de la represión posterior y realizaremos con los datos disponibles, la primera lista publicada de voluntarios saguntinos y el parte oficial de fallecidos, y nos acercaremos a las consecuencias que tendrá para Sagunto y Valencia el conocimiento de lo sucedido.

Tras la guerra el silencio y el olvido se apoderaron de la memoria de las víctimas, y aún hoy es un hecho prácticamente desconocido y ausente en la memoria colectiva de nuestra ciudad.
Este trabajo pretende recuperar esta memoria desde diferentes fuentes, las bibliográficas, archivísticas, la prensa de la época y la historia oral. Intentaremos reflexionar y contrastar las informaciones que nos ofrecen las diferentes fuentes históricas, plantearnos y debatir sobre cuestiones y preguntas aún abiertas sobre el tema, algunas de las cuales tendrán respuesta y nos permitirán aventurar diferentes hipótesis que nos acerquen a la realidad de los hechos, sin embargo otras dudas y cuestiones permanecerán abiertas, son de difícil solución y dan lugar a diferentes interpretaciones subjetivas. Rescatar los hechos del olvido conociendo la trascendencia de los mismos en el contexto de la época y rendir reconocimiento y homenaje a unos hombres, a los que para algunos significaba defender la legalidad, y para otros el inicio de un proceso revolucionario que comenzaba con una lucha contra el fascismo representado por los militares sublevados.

 

Primeros días tras la sublevación del 17/18 de julio

 

La situación en los territorios dependientes de la III División Orgánica (4) distaba de ser tranquila en los primeros momentos de la sublevación militar del 17/18 de julio hasta la salida de la Columna de Sagunto el lunes 27 de julio. Hasta esta fecha la situación en la zona militar dependiente de Valencia era favorable para el Gobierno de la República.
La única guarnición militar que se sublevó fue Albacete el mismo 19 de julio cuando el teniente coronel de Infantería Enrique Martínez Moreno, comandante militar de la plaza y jefe de la Caja de Reclutas decretó el Estado de guerra,siendo conquistada esta ciudad el 25 del mismo mes por dos columnas de milicianos provenientes cada una de ellas de Valencia y de Murcia (5). Las demás instalaciones militares se mantienes hasta esos momentos acuarteladas y rodeadas de milicianos.

En Alcoy estaba el Regimiento de Infantería nº 38 Vizcaya que recibe órdenes de mantenerse en sus cuarteles y sigue así hasta que sus instalaciones son tomadas por los milicianos el 2 de agosto  (6).
En Alicante la IV Brigada, la Caja de Reclutas nº 22, tres compañías de la Guardia Civil y un contingente de Carabineros recibe la orden del general de brigada José García Aldave y Mancebo de encerrarse en sus posiciones terminado esta situación el 23 de julio sin que las fuerzas milicianas intervengan (7) y en la Base Naval Principal de Cartagena hay un intento abordado desde un principio de declarar el estado de guerra (8).
En Castellón se sustituye al comandante del Batallón de Ametralladoras, teniente coronel de Infantería José Giner Morello por el también teniente coronel del mismo Arma Primitivo Peyre Cabaleiro al simpatizar el primero con los golpistas (9). La calma es tensa, unos extremistas intentan incendiar la iglesia de Santa Clara (10) y otros pretenden incendiar el Casino pero el Alcalde y el Centro Obrero les hacen desistir de la acción, el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil ordenaba la concentración de las fuerzas sobre la capital.


El pleno del Ayuntamiento trata  el 21 de julio bajo la presidencia del Alcalde, Manuel Aragonés Cucala, los sucesos militaristas de África y redacta un comunicado de adhesión al Gobierno de la República. Las reuniones en la sede del Gobierno Civil  y las del Frente Popular se suceden, el gobernador Muñoz Ocaña  se reúne con  los militares retirados por la ley Azaña en un ambiente tranquilo, igualmente el gobernador se reúne con los diputados Gómez Hidalgo, Sapiña y con el teniente coronel del Batallón de Ametralladoras, Primitivo Peire. El diputado Francisco Gómez Hidalgo es encargado de organizar las milicias ciudadanas, aunque parece ser que ya se había abierto una lista de inscripción de voluntarios sin hacer ningún llamamiento (11), siendo el encargado por parte del Frente Popular de recibir y ordenar las inscripciones Teodoro Alberda (12).

La 3a Región Militar tenía como capital Valencia. El 19 de julio de 1936 su fuerza militar era de dos Brigadas de Infantería: la V (cuartel general, Valencia) y la VI (cuartel general, Alicante); una de Artillería, la III, con el cuartel general en Valencia; un total de cuatro Regimientos de Infantería y dos de Artillería, dos de Zapadores y los servicios propios de una División. Pero se encontraba además en su territorio la Comandancia Militar de Cartagena, con una base naval y un Regimiento de Infantería, otro de Artillería, una base de hidros y la Dirección General de Aeronáutica. Por lo  que se refiere a la Guardia Civil, tenía en Valencia ciudad el 5° Tercio, con tres comandancias (Valencia interior, Valencia exterior y Castellón) y un total de 13 compañías. Podríamos añadir aún los Carabineros de la 2a Zona, con sede en la capital, y las unidades de Guardias de Asalto.
Los mandos militares correspondían a los generales Martínez Monje (3a División), Gamir Ulibarri (V Brigada), García Aldave (VI Brigada), Cavana de Val (IV de Artillería) y Martínez Cabrera (Base naval). De ellos, el primero era muy adicto al Frente Popular, a los generales Gamir y Martínez Cabrera se les consideraba muy indecisos, y García Aldave y Cavana eran muy favorables al alzamiento. Los oficiales eran también partidarios de la sublevación y de manera especialmente exaltada los de la guarnición de Valencia. La sublevación contaba también con los elementos civiles de la burguesía valenciana reunidos en la Derecha Regional Valenciana (DRV), cuyo cabecilla era Luis Lucía.
En Valencia, los cuarteles no fueron asaltados hasta el 1 de agosto, por lo que se vivieron diez días de dramático suspense. Pero con el asalto a los cuarteles, la incógnita se disipó y la región levantina empezó a respirar libremente.
Cuando José Manuel Martínez Bande estudia la situación militar, resume así los motivos del fracaso del alzamiento en la capital:
Una serie de incidentes impide la declaración del estado de guerra el día 18 de julio, conforme estaba convenido, lo que permite que las turbas se adueñen pronto de las calles y que el 20 se declare la huelga general. En ese día se viene abajo el plan del general González Carrasco para hacerse con el mando de la División, mientras que el general Martínez Monje consigue engañar a los elementos adictos con sus falsas promesas, primero de mantenerse en una actitud pasiva y neutral y luego de declarar el estado de guerra. Son acuarteladas las tropas, pero no se pasa de ahí. El ambiente exterior se alía con la pasividad, y así, día a día, se difumina, en la más absurda inacción, la esperanza del triunfo. El 29 de julio es asaltado el cuartel de Zapadores; el 1º de agosto los Guadalajara y Lusitania, y el día 2 los restantes (13).
Formación de la Columna en Castellón y llegada a Sagunto (sábado, 25 de julio)

En Castellón según nos cuenta la prensa de la época, para la formación de la Columna se llega a los 2.000 alistados (14) vestirán camisa parda y en un bolsillo la senyera con las cuatro barras, el industrial castellonense Jaime Albert hace donación de 500 alpargatas y Ezequiel Dávalos de 1.000 camisas para la milicianos (15). En el ambiente de la ciudad parece que se intuía una posible sublevación pues rumores y comentarios dudaban de la fidelidad de la Guardia Civil y de la suerte de la Columna. (16)
La tarde del 25 de julio ya están concentrados los voluntarios en la plaza de Toros, allí se reparten los uniformes y se pasa lista, presentándose los dos oficiales que se habían ofrecido para mandar la fuerza: el capitán de artillería retirado Luis Sirera Tío (17) y el maestro nacional y teniente de infantería, Joaquín Osset Merle (18). Tras una alocución del capitán Sirera a la tropa de la que se desprende el fervor revolucionario de los milicianos y la numerosa filiación libertaria. (19)
A las 20,15 horas  la plaza de Toros es escenario de una emocionante despedida de las milicias por parte de la población castellonense, en el cuartel de San Francisco se les unen un grupo de sanitarios con los doctores Luis Senís y José Candela, autobuses y camiones. Este primer contingente se trataría de una compañía de 180 hombres de las 3 que se logran formar, las otras no salen aún por falta de armamento. (20) Ya entrada la noche saldría el resto del contingente y también las dos Compañías de la Guardia Civil de la Comandancia de Castellón.
Los primeros contingentes serían los que llegarían a Sagunto antes de las doce de la noche del 25 de julio de 1936, la Guardia Civil pasada la medianoche y el resto sobre la 1,30 de la madrugada siendo objeto de un recibimiento magnífico (Santacreu, 1937)
El diario del agricultor saguntino José Eres solo describe con unas anotaciones la llegada de la columna de Castellón aportando solo datos de hacia donde se dirigía la columna armada sin comentar que también estaba compuesta por guardias civiles y voluntarios (21).

La descripción más amplia la realiza el teniente Juan Bautista Marí Clerigués adscrito a la 1ª Compañía de la Guardia Civil en Segorbe, quién también coincide en que la Columna de guardias civiles sale de Castellón a las 10 de la noche del día 25 mientras que los milicianos una vez armados salieron hacia Sagunto sin esperar a los efectivos del cuerpo armado (22).
El trayecto entre Castellón y Sagunto no puede ser más accidentado “raro era el kilómetro de carretera que no tuviere obstáculos y milicianos armados. Aquella vigilancia, día y noche, de las vías de comunicación, no sabíamos si obedecían a órdenes de la Junta Delegada de Valencia (23) o a la iniciativa local de cada pueblo, o ambas cosas a la vez (24)”. Estas descripciones serán constantes a su paso por toda población bajo control republicano.
En la entrada de Villarreal la columna tuvo que parar “porque la carretera se hallaba interceptada por unos carros, unidos por trocos de de árboles. A un lado y otros estaban emboscados unos grupos de milicianos”. En Chilches, en el cruce de Moncofar, en la Llosa también tuvieron que detenerse para que les abrieran paso. En Almenara mientras hacían un descanso para beber agua por el calor los milicianos les pedían que no se hicieran ni heridos ni prisioneros (25).
Antes de las doce de la noche llegan a Sagunto (26) y es alojada la tropa en varias casas para descansar dirigiéndose después los oficiales al Ayuntamiento donde se encontraron con el Subsecretario del Ministerio de Agricultura Leonardo Echevarria y delegado especial del presidente de la Junta Delegada de Valencia Martínez Barrio “enviado desde Valencia para seguir los destinos de la comarca saguntina aquellos días”. Al poco apareció el diputado de Izquierda Republicana por Castellón Francisco Casas Sala (27). Los oficiales, el delegado especial y el diputado a Cortes fueron invitados “a una cerveza en la misma Alcaldía” (28).
Según el relato de Marí “observando pronto que ambos personajes del Frente Popular discrepaban del ejercicio de la autoridad en aquellos momentos”. Reproducimos el texto del dialogo por su interés de dos formas de concebir la retaguardia, una por la Junta Delegada de Valencia (Leonardo Echevarria) y la otra por el Comité Ejecutivo Popular (Francisco Casas Sala):

“El primero [Echevarria], de palabra fácil y amena, creía que la autoridad en aquellos momentos debía ser ejercida por los Alcaldes, con arreglo a la Ley; y el señor Casas sostenía que el mando debía recaer en los Comités designados por el Frente Popular.
Esta discusión, defendida con los argumentos respectivos, ponía en descubierto el modo de pensar de los dos contendientes. Y a tal punto llegó la discusión, que al fin el Delegado de Valencia aseguró que en los pueblos en que él tenía jurisdicción no habría más autoridad que el Alcalde, de acuerdo con las leyes de la República. Se avino a ello el diputado, pero a condición de que el Alcalde fuera asesorado por los Comités” (29).

Al llegar la medianoche del día 25 el pensamiento del teniente Marí en aquellos momentos fue que suponía que la Feria de Julio de Valencia había sido suspendida “con sus ocho o nueve corridas de toros y su batalla de flores, porque la batalla que se estaba librando era muy distinta” (30).
En Sagunto también se habían incendiado edificios religiosos y pertenecientes a la derecha saguntina y eso hacia que se sublevara el animo de los guardias civiles dándoles más motivos para sublevarse aumentando su idea de pasarse al bando rebelde a la mínima oportunidad viendo la situación. La excusa de la anarquía reinante el la retaguardia republicana y los desmanes de los milicianos será la excusa elegida para no aparecer como traidores al juramento a un gobierno legalmente constituido (31)
El 17 de julio se sublevan varias unidades militares del Ejército de África en Melilla y al día siguiente se alzan contra el gobierno de la República diversas comandancias y elementos del ejército metropolitano. En Sagunto se confirma que hay una sublevación generalizada del ejército el 19 de julio declarándose la Huelga General y prolongándose esta hasta el día 23. En este estado de excitación popular comienza la quema de iglesias la tarde del 20 y seguirá hasta el día siguiente.
La actuación de los cuerpos de seguridad del Estado en Sagunto, en principio, es de lealtad a la legalidad republicana pese a que no tengamos noticias de la actuación de estos cuerpos podemos suponer que la actuación de algunos de estos cuerpos fue rebajar la tensión entre los exaltados y la población como es el caso de la Guardia de Asalto.
En la población existían acuartelamientos de la Guardia de Seguridad y Asalto, Guardia Civil, Guardia Municipal y el Cuerpo de Vigilancia de Caminos. El cuartel de la Guardia de Asalto se encontraba al principio de la calle Abril y toma la política de apoyar en lo posible a las autoridades municipales o en negociaciones que devuelva el poder sancionador y de orden a los poderes legalmente constituidos, como es el caso de la negociación del alcalde Doñate con los milicianos que tenían retenidos a varios ciudadanos en el colegio 'Cronista Chabret' en la que participaron varios guardias de asalto o la negociación de la rendición de los guardias civiles del Puesto de Sagunto a finales de julio de 1936.
La Guardia Civil en principio toma una actitud pro republicana, incluso esta presente en la quema de las iglesias y no actúa en defensa del patrimonio eclesiástico. En vista de los acontecimientos posteriores en los que intentan salir de Sagunto para uniste a los sublevados en Teruel esta postura es solo aparente.
Sobre la Guardia Municipal y el Cuerpo de Vigilancia de Caminos poco sabemos pero al no existor noticias de su participación podemos suponer que son leales a la República Española ya que la Guardia Municipal tiene dependencia orgánica del municipio y el Cuerpo de Vigilancia del Ministerio de Obras Públicas.
La deriva revolucionaria tendrá sus últimos estertores en noviembre de 1936 al destrozar las campanas y el reloj de la iglesia de Santa María y el encierro no justificado de 260 personas en un almacén siendo liberadas ese mismo día por la noche.
Al día siguiente, domingo día 26, se preparó una gran comida en un almacén “servida por chicas tocadas con lazos rojos” (32) y esta comida estuvo a punto de provocar unos de los primeros altercados entre la población saguntina y los guardias civiles ya que estos preferían pagarse la comida el cualquier local que comer la comida ofrecida por las milicias. “No había más que un dilema: seguir la marcha hacia Teruel, porque Sagunto era una gran colmena de milicianos armados. Acertamos en el proyecto, porque la utilidad de nuestra sublevación de Puebla fue mucho mayor que una suicida rebelión en Sagunto” (33). Teniendo esta finalidad en mente el comandante ordenó tocar llamada y formándose las Compañías se fue a la comida organizada “pero previamente había aconsejado a los guardias que probasen el arroz y luego se fuesen a comer donde quisiesen”. Tal como reconoce el auto del artículo “este fue otro motivo para aumentar la tirantez entre nosotros y los milicianos” (34),
Por la tarde varios guardias visitaron las instalaciones de la Compañía Siderúrgica del Mediterráneo observando muchos grupos de milicianos armados y que se estaban construyendo camiones blindados para enviarlos al frente.
Las informaciones sobre la situación de la columna eran tan imprecisas que en un café de la plaza del Ayuntamiento (35) habían escuchado en Radio Valencia que la misma columna que aún se encontraba en Sagunto había tomado Teruel. “Era nuestra primera conquista desde 150 kilómetros de distancia” comentaba jocoso el teniente Marí.
Una falsa alarma puso en peligro el intento de sublevarse en Teruel al informar que en vez de salir hacia la capital turolense probablemente se regresaría a Castellón para continuar hacia la ciudad aragonesa por Morella. En la noche previa a la salida de la columna se llamó a la oficialidad para comunicar que se seguía con el plan establecido (36).

 

La Columna en Sagunto (sábado, 25 - lunes, 27 de julio)

 

El número de componentes de la Columna difiere según diferentes autores, todos parecen coincidir en que el número de milicianos es, a la salida de Castellón, ligeramente superior al de guardia civiles, las variaciones oscilan entre los 200-280 guardias civiles frente a los 250-400 milicianos, después conforme avanza la Columna el número se incrementa al paso por distintas poblaciones. (37)
Según Alacreu y Juliá de las diferentes entrevistas que realizaron a supervivientes de los sucesos de la Puebla “el número de voluntarios fue destacado sin llegar a ser excesivo” (38). Citando su ejemplo salieron seis voluntarios de Faura, alrededor de una treintena de la Vall d'Uxó y una cincuentena larga que se unieron a la columna mixta que salia hacia Teruel (39). Estos voluntarios se incorporaron con la promesa de que recibirían armas en Segorbe (40).
A las 6 de la mañana del 27 de julio sale la columna hacia Segorbe, el número del contingente se habría incrementado considerablemente en la ciudad del Palancia, mientras Salas Larrazábal habla de cerca de 400 guardias civiles y 600 milicianos, Marí Clerigues aumenta el número de milicianos a 800 al igual que otras fuentes bibliográficas mientras que reduce a 300 los efectivos de la Guardia Civil, José Santacreu en su relato del periódico Generación Roja cifra en 80 los jóvenes saguntinos incorporados a la Columna mientras que algunos más se incorporan de los pueblos a última hora. Todos ellos en alrededor de 50 vehículos entre coches, camiones, autobuses y ambulancias
El relato del teniente Marí cobra importancia cuando relata la composición de la Columna Fernández Bujanda al ser uno de los testigos de su salida de Sagunto la madrugada del 27 de julio cuando se le suman los voluntarios saguntinos camino del frente de Teruel.
Frente al Ayuntamiento forman las dos compañías de la Guardia Civil y cerca de allí se organizan los voluntarios asumiendo el mando como jefe militar de la columna el coronel de Carabineros Hilario Fernández Bujanda (41), y el mando político al diputado Francisco Casas Sala, de ahí que en Castellón sea popularmente conocida como columna Casas Sala. La composición de la columna era la siguiente:

1ª Compañía (Segorbe), capitán Luis Hernández Blasco; tenientes Juan Bautista Marí Clérigues y José Bernad Cubero y los alféreces Joaquín Rodríguez Ginés y Benjamín García Benajes con 110 guardias
3ª Compañía (Vinaroz), capitán José Martínez Ibáñez; tenientes Baltasar Cortés Persiva y Guillermo Esteban Guinot y los alféreces Tomás Jarque Marcos y Vicente Herrera Doñate con una plantilla similar a la anterior compañía.
Comandancia de Valencia Exterior, sargento Miralles.
Pese a que circuló la idea de que los guardias del puesto de  Sagunto se agregaron a esta columna los datos aparecidos hasta el momento indican lo contrario.
Las milicias de Castellón constituían tres grupos formados en una agrupación o compañía de trescientos hombres armados. Los mandos de estas milicias eran: capitán Sirera como jefe de la Agrupación de milicianos de Castellón; José Hernández Merlos, diputado provincial por Castellón y jefe de la Compañía; Eugenio López, jefe de la Guardia Municipal de Castellón y Ayudante abanderado; Peirat, secretario del PSOE castellonense y Santacreu, del PCE, como jefes de la Agrupación (42). De Sagunto formaron una unidad de 100 hombres sin que sepamos su organización ni mandos.

El primer documento que se conserva en el Archivo Municipal de Sagunto es una relación de milicianos que, aunque sin fecha, posiblemente fuera la primera listas de saguntinos enrolados voluntariamente en la columna. Con el título de ‘Relación de la primera expedición de milicias antifascistas” (43) se ofrece una lista incompleta de 38 nombres de los cuales dieciocho son inscritos en máquina y los demás en letra a mano por la misma persona. Se enumeran el nombre completo del miliciano voluntario, el domicilio y la experiencia militar.

Juan José López García

Romeu 4

Infantería

José Gumbau Pérez

Teatro Romano 5

No ha servido

Mariano Montero Judes

Plaza Blasco Ibáñez 4

Infantería

José Cabot Anerius

Aliados 32

Artillería

Francisco Nadal Martí

Calvario Viejo 25

Marina

Julian Alandí Andrés

Dos de mayo 12

Infantería

Ricardo Agustí Ferrer

Dolores 31

No ha servido

Bautista Gilabert Gimeno

Francisco García 64

Infantería

José Huguet García

Casa Pina (Faura)

Ingenieros

José Santamaría González

Casa Pina (Faura)

Intendencia

Francisco Igual Corella

Valencia 55

Aviación

Daniel Sanchis Catalán

Gilet 18

No ha servido

Luciano Zorio Escrig

Mayor 39

Infantería

Juan Navarro Alegre

Pacheco 105

Automovilista

Ramón Ayala Miñana

Huertos 17

No ha servido

Jesús Caballero Revuelta

Quinto Fabio 5

Infantería

Gabino Solsona Salvador

Heroes 18

No ha servido

Vicente Moreno Miret

Martires de Bechí

Marina

Bartolomé Rosales Mellado

Trinquete 25

No ha servido

José Pérez Esquer

Tras sagrario

Infantería

Eduardo Botella Miralles

CFPC

Infantería

José Palacios Barquero

San Ramón 19

No ha servido

Dionisio Martí

 

 

José Capella Forment

Dolores 30

Infantería Marina

Joaquín Rico Romeu

Liria 10

No ha servido

José Castillo Badia

Liria 32

No ha servido

Manuel Bono Hernández

Pacheco

 

Francisco Navarro Gimeno

Calvario 25

Cabo Marina

Evaristo Laudrij Tortajada

Platet 7

Artillería

Eusebio López Valero

Na Macena 38

No ha servido

Miguel Barajas Lloria

Liria 40

Infantería

Andrés Soriano Monteagudo

14 abril

Sanidad

Francisco Antonino Campos

Liria 30

No ha servido

Manuel Rojas Viciano

Aliados 4

No ha servido

José Vera Ordóñez

Pintor Gómez 8

No ha servido

Domingo López Alcamí  o Alcaina

molino Pallaresa

Infantería

Vicente Vera Ordóñez

Vieja del Castillo 13

No ha servido

Antonio Perez

Muro 3

No ha servido

José Osuna Ordej

Cortes 7

Infantería

Manuel de la Cuesta

 

 

 

El segundo documento (44), y no por eso menos importante, es la carta fechada el 5 de agosto de 1936 por el Frente Popular de Sagunto en el que pide al Ayuntamiento de Sagunto que dada la desaparición del “camarada Marcelo Marco Tortajada que marchó con la columna de Milicianos de Segorbe, y que debido al incidente ocurrido en la Puebla de Valverde, se desconoce el paradero del mismo, hasta la fecha actual”. El motivo por el cual envían esta información es porque el hermano de esta persona tiene que presentarse al Servicio Militar y es el único sostén de la familia mientras siga desaparecido su hermano, por lo que piden que “se haga todo lo posible por dejar libre a este último camarada y poder atender así a las necesidades de su familia” (45).
En Servicios Auxiliares estaban: jefe de Intendencia Rodríguez de Murviedro, funcionario del Estado y locutor de Radio Castellón, los doctores Senís y Candela (46), de Castellón, auxiliados por dos practicantes, el diputado Casas Salas, jefe político de la columna, acompañado de tres milicianos catalanes. Con estos datos la columna estaba distribuida con el siguiente contingente aproximadamente:

Fuerzas de Guardias Civiles

382 hombres

12 grandes autobuses y 5 coches

Milicia de Castellón

300 hombres

10-12 autobuses de Castellón y Valencia

Voluntarios de Sagunto

100 hombres

Grupos de milicianos

377 hombres

11 vehículos y distribuidos entre los demás medios de transporte

Servicios auxiliares

23 hombres

2 camiones con picos y palas
3 camiones para aprovisionamiento
3 coches de Sanidad
1 ambulancia de Segorbe
1 camión-tanque de la CAMPSA

TOTAL

1182 hombres

45 vehículos

 

La relación de milicianos y guardias civiles era de dos milicianos por cada guardia civil,   insistiremos durante todo el estudio en realizar comparaciones numéricas entre el número de milicianos e integrantes del Cuerpo Armado porque ese será uno de los detonantes de la sublevación próximos a Teruel. Naturalmente hay que coger los datos de milicianos que da Marí Clerigues con precaución porque da un número exacto de guardias y números aproximativos cuando se refiere a los milicianos.
Según la declaración del saguntino José Pomeyrol Peris, voluntario y chofer del coronel Hilario Fernández Bujanda en la columna, “salieron de Sagunto en una columna formada por voluntarios de Castellón que iban a las órdenes del diputado de Izquierda Republicana Casas Sala, que a dicha columna se agregó otra de voluntarios de Sagunto formando un total aproximado de seiscientos milicianos voluntarios, más cuatrocientos cincuenta Guardias Civiles de las Comandancias de Valencia y Cuenca” (47).
En la vanguardia de la columna se sitúa la sección del teniente Martí Clerigues, perteneciente a la 1ª Compañía, por ser el oficial con más antigüedad. La Orden era una velocidad de 40 km por hora y salen por la carretera de Valencia para coger la de Teruel pasando por el demolido monumento de la proclamación de Alfonso XII por la Brigada Dabán (48).

Camino de Segorbe (lunes, 27- martes, 28 de julio)

La carretera estaba también obstruida por controles de los distintos comités locales que dificultaron la marcha de convoy que hicieron que tardara la columna tres horas para llegar a Segorbe ya que nadie podía circular sin autorización de esos comités. Pomeyrol situa erróneamente la llegada de la columna a las 19 horas (49). Marí Clerigués comenta “nuestro proyecto seguía siendo acercarnos todo lo posible a Teruel, al objeto de que los milicianos no pudiesen recibir refuerzos a tiempo. A tal fin decíamos a nuestros enlaces, para que lo comunicasen a las tropas, que tuviesen calma y serenidad”.
La descripción de Segorbe no puede ser más apocalíptica y anárquica “por Segorbe apenas se veían banderas republicanas. Por todas partes se imponían los gritos de “Viva el comunismo libertario” y “U.H.P” o “F.A.I”, ahogando los gritos de Viva la Republica”.

La columna no encuentra las ramas prometidas y “los milicianos voluntarios recelando de una posible encerrona, al caer la noche pusieron sus propios vigilantes” (50).
La llegada por la tarde de una Compañía de la Guardia Civil por la carretera de Altura procedente de Cuenca y las prácticas de tiro de los milicianos a la vez provoca una situación de peligro y alarma en las fuerzas republicanas de Segorbe al pensar que se tratan de fuerzas hostiles y que se están produciendo un tiroteo. Esta Compañía estaba mandada por el Capitán Recuerda y los Tenientes Benítez y Carrillo de Albornoz con un efectivo de noventa hombres ocupando tres o cuatro autobuses “si ciertamente las fuerzas de Benemérita aumentaron con dicha Unidad, también los milicianos seguían creciendo en número indeterminado” se quejaba Marí Clerigués.
La fuerza inicial de 382 hombres de la Guardia Civil aumenta con 93 efectivos más pero al quedarse la Sección del alférez García Benajes  de la 1 ª Compañía, compuesta de 5 pelotones a 9 guardias y un sargento cada uno, quedan reducidas a 425 guardias, suboficiales y oficiales las tropas que se encaminan hacia el frente de Teruel. 
Otras fuentes de la época como Santacreu (51) consideran que con la incorporación de esta compañía de la Guardia Civil de Cuenca el total de guardias civiles ascendería ya a 500. En total ya son tres compañías de este cuerpo armado en la Columna, pero no dejan de integrarse milicianos con destino a Teruel.  A la salida de Segorbe todas las fuentes parecen coincidir en que el número de guardias civiles sería alrededor de los 400 y el número de milicianos podría alcanzar los 800.
La Columna saldrá el día 28 de julio a las 5 de la mañana casi al completo al quedarse una sección completa con cinco pelotones de la 1ª Compañía en Segorbe
Como nota anecdótica Pomeyrol declara “habiéndose agregado en dicha población para formar parte de la Columna, cinco oficiales de la Guardia Civil, quienes se supone eran los que llevaban tramando el complot”.

 

Salida de Segorbe camino de Barracas, (martes, 28- miércoles, 29 de julio)

Antes de salir de Segorbe un ferroviario declara que en Teruel solo había Guardia Civil y de Asalto con dos ametralladoras, el puente de Puerto Escandón estaba minado y había una guardia de pocos individuos. Otros segadores que bajan a la costa comentan que la columna podría entrar en la capital sin pegar un tiro por la parte del cementerio pues las dos ametralladoras estaban frente a la estación.
La Columna saldrá el día 28 de julio a las 5 de la mañana casi al completo al quedarse una sección completa con cinco pelotones de la 1ª Compañía en Segorbe. La siguiente parada en el camino es Barracas donde llegarán a las 7 de la mañana descansando todos los integrantes de la columna y recogiendo información sobre Teruel en cuanto a efectivos militares rebeldes y esfuerzos militares para conquistarla. Un avión enviado desde Valencia facilitaba la tarea de reconocimiento aéreo y de enlace. La 3ª Compañía recibió la orden de hacer una exploración por la tarde hasta Sarrión y pernoctó allí a la espera del resto de la columna (52).
Entre los milicianos comienzan a dudar de la lealtad de las fuerzas de la Benemérita, incluso temen un atentado contra la oficialidad. Estas noticias avivan el temor entre los oficiales al mando porque reconocen que su situación es crítica al quedar reducida su fuerza al quedarse una sección en Segorbe. En Barracas comentan que días antes un coche ligero con tres catalanes armados pasaron por allí en dirección a Teruel y fueron encontrados muertos a pocos kilómetros del pueblo.
Cuando otros vecinos de la misma población contaron sucesos ocurridos en la zona sublevada “sublevaron la sangre de los milicianos, diciendo uno de ellos a nuestro Comandante que en Barracas no había nada que hacer y en Teruel sí, respondiendo el jefe que aquello debía decírselo al Coronel jefe de la columna” (53). Con este ambiente tan conflictivo salieron de Barracas. En el trayecto un avión acompañaba a los efectivos de la columna “efectuaba sus reconocimientos y al volver dejaba caer partes de novedades”.
En este momento es cuando Marí Clerigues comenta el cambio de actitud del Comandante Ríos frente a lo que iba a suceder, “Al Comandante Ríos, desgraciadamente enfermo, se le veía muy preocupado. Después de cenar con nosotros, el Capitán de la 1ª Compañía y otro Oficial, pidió que no le dejásemos solo […] pues de lo contrario tendría que pegarse un tiro” (54). Viendo el resultado final, su suicidio un día después de los sucesos de Puebla de Valverde, podemos aventurar una hipótesis: el Comandante Ríos fue empujado a unirse a la sublevación por parte de la oficialidad de las unidades a su cargo en contra de su voluntad y es en este momento cuando los cargos de conciencia empiezan a jugar en su contra.
La situación de desconfianza entre las fuerzas milicianas y la Benemérita no hacia más que aumentar “el Coronel era impotente para suavizar la tensión entre guardias y milicianos, así como para prohibir que estos siguiesen cometiendo atropellos, robos y quemas de iglesias (55).
A esa situación se suma que en esta población “se descubrió una posible transmisión luminosa en código Morse informando sobre la situación de la columna” (56).
La 3ª Compañía recibió la orden de hacer una exploración por la tarde hasta Sarrión donde descansó, siendo uno de los primeros pueblos de Teruel que fue tomado por la columna. En es mismo lugar un avión de reconocimiento que volvía de Teruel les arrojó una proclama que decía lo siguiente:

“Junta Delegada de Gobierno de Valencia. Columna 4ª. Servicios de aviación republicana. A los sublevados de Teruel. Están a punto de rendirse los últimos focos de rebeldía. El Gobierno de la República es dueño de la situación. No queráis verter más sangre estérilmente. ¡Rendíos! Enviad emisarios con bandera blanca al encuentro de la columna leal que avanza por la carretera de Valencia y vuestras vidas serán respetadas. Parlamentad con ella y nuestra benevolencia será con vosotros. Si intentáis resistir seréis castigados inexorablemente y nos obligareis a bombardear intensamente la población hasta reducirla a escombros. La Junta Delegada del Gobierno en Valencia.” (57)

Tal como comenta acertadamente Marí Clerigues “A la vista de esta proclama y dadas las escasas fuerzas que tenía la ciudad turolense para su defensa, es lógico que la ocupación de Sarrión les tuviese un poco preocupados.” (58)

 

División de la Columna y llegada a la Puebla de Valverde (miércoles, 29 de julio)

 

Otra cuestión llegado este punto en que difieren las diferentes fuentes es en que momento la Columna se divide en dos. Al recibirse informaciones de una infiltración rebelde en Mora de Rubielos y Rubielos de Mora, un contingente formado por la mayor parte de la Guardia Civil, los milicianos de Sagunto y comandado por el coronel Fernández Bujanda continúa el itinerario de la carretera general, mientras más de la mitad de los milicianos y unos pocos guardias civiles, dirigidos por el diputado Casas Sala se dirigen hacia esas poblaciones. Mientras Salas Larrazábal y Francisco Aguado afirman que la Columna se divide en dos a la salida de Segorbe, Joaquín Arrarás, Abel Paz y José Ramón Sanchís defienden que esta división en dos contingentes se produce al entrar en la provincia de Teruel, y José Santacreu habla de la división de fuerzas en el cruce de la carretera general con el desvío a Mora de Rubielos. (59)
Mora de Rubielos es ocupada sin tener que hacer un solo disparo, Casas Sala resolvió la cuestión política en el aspecto municipal y el capitán Sirera dirigió el desarme, como nos cuenta Rodríguez de Murviedro su artículo de prensa “Honor de charol” del 24 de julio de 1937 en Generación Roja.
El 29 de julio, a las 4 de la madrugada, salió de Barracas la Columna Fernández Bujanda con todos sus efectivos llegando a Sarrión previamente ocupada pacíficamente desde la tarde del día anterior  al haberse concentrado ya en Teruel todos los Guardias Civiles de esta población. Solamente estuvieron media hora en esta población turolense pero el avance se hizo más lento porque se tenían informaciones de varios números de la Guardia Civil y oficiales auxiliados por falangistas en Puerto Escandón.
Si seguimos  a los testimonios directos como el de José Santacreu, el de Marí Clerigues y el de Joaquín Gil, recogido en el artículo de José Ramón Sanchís (60), así como otras fuentes bibliográficas nos indican que el día 29 fue el de la entrada de la Columna en La Puebla de Valverde. (61) Sin embargo la Historia de la Cruzada Española de Joaquín Arrarás, Salas Larrazábal, Francisco Aguado, y Abel Paz dan la fecha del 30 de julio como la de la entrada en la población y el día en que se desencadenan los acontecimientos, sólo un testigo directo, quizás por equivocación, avala esta fecha. (62)
Esta entrada se realizaría sobre las 9 de la mañana. Hasta que la Columna se divide en dos el número de milicianos había sido claramente superior al de efectivos de la Guardia Civil, pero al marchar el contingente formado eminentemente por milicianos a Mora de Rubielos la relación se iguala en detrimento de éstos ya que incluso teniendo un mayor número de hombres están peor armados ya que no hay armamento para todos ellos, frente a unas unidades de la Guardia Civil al máximo de sus capacidades operativas en cuanto a armamento. 

 

1 Agradecemos las colaboraciones de las siguientes personas: José Ángel Baños Bertolín, Josep Manuel Palomar i Abascal, Kristian Abad y Teresa Armengot por la recopilación de datos en diferentes archivos, su colaboración en la investigación y por sus razonadas críticas.
2 Registro Civil de Sagunto, víctimas mortales. Diario de José Eres, 25 de julio de 1936, p 62, heridos.
3 Causa General, Juicio Sumarísimo a José Doñate Franch
4 Creada por el Ministro de Guerra Manuel Azaña en su reforma militar, estaba formada por las provincias de Castellón, Valencia, Alicante, Albacete y Murcia
5 Manuel Rubio Cabeza, Diccionario de la Guerra Civil española, Editorial Planeta, Tomo I, p 20
6 Manuel Rubio Cabeza, op. Cit. Tomo I, p 31
7 Manuel Rubio Cabeza, op. Cit. Tomo I, p 38
8 Manuel Rubio Cabeza, op. Cit. Tomo I, p 178
9 Manuel Rubio Cabeza, op. Cit. Tomo I, p 183
10 Asunto tratado en la reunión de la Comisión Gestora del Ayuntamiento de Castellón reunida el 30 de julio al debatir sobre la petición de remuneraciones extraordinarias por parte de los bomberos al intervenir en este incendio y en los de las iglesias de la Trinidad y Santa María del 24 de julio.
11 Según escribe José Santacreu (1937) “los obreros querían armas, el Frente Popular estimaba que debía salir una Columna para la conquista de Teruel y sin hacer ningún llamamiento la lista de inscripción de voluntarios abierta contaba con centenares de hombres”.
12 Heraldo de Castellón,  23 de julio de 1936
13 José Manuel Martínez Bande, La invasión de Aragón y el desembarco en Mallorca, Servicio Histórico del Ejercito
14 Lo cual no quiere decir que se concentrarán todos ni saliera ese número de la ciudad, como más adelante comprobaremos
15 Heraldo de Castellón 24 y 25 de julio de 1936
16 Testimonio de Luis Senis, hijo del doctor Luis Senis Almela, miembro de la Columna Casas Sala
17 Capitán de artillería de familia aristocrática se encontraba en la reserva el 18 de julio de 1936, ingeniero de profesión, parece ser que por amistad con el diputado Casas-Sala y a requerimiento de éste que envió unos milicianos a buscarle, accedió a dirigir la columna de milicianos,. Fue uno de los que acompañó a Casas-Sala a parlamentar con los sublevados a Puebla de Valverde. No consta consejo de guerra, pero hay indicios que apuntan a su fusilamiento en el cementerio de Teruel.
18 Militar de carrera natural de Coves de Vinromà, retirado del ejército durante la República i de ideología izquierdista,  amigo personal de Casas Sala, ejercía de maestro en Vistabella  fue reclutado para la Columna de manera similar a la del capitán Sirera, las informaciones e indicios investigadas por la familia apuntan a su fusilamiento en el cementerio de Teruel
19 En la alocución las demandas del capitán Sirera buscando voluntarios con experiencia para nombrar cabos y sargentos son contestadas con vivas a la FAI y contra la jerarquía. Según Antonio Ribas (1955), Casas Sala con el alistamiento en la Columna de elementos exaltados y de la CNT y la marcha de ésta junto con la Guardia Civil  hacia Teruel pretendía evitar tensiones y excesos revolucionarios en la ciudad.
20 Relato de José Santacreu (1937) “presencia en las calles de miles de ciudadanos antifascistas que prorrumpían en vítores y aplausos”.
                Heraldo de Castellón, 25 de julio de 1936, p. 3. “La prensa ese mismo día ya se hacía eco de la noticia "Al cerrar. Partida de las milicias. Esta noche partirán las milicias antifascistas organizadas en Castellón, formadas por milicianos de la capital y la provincia con dirección a las zonas donde aun actúan grupos de sublevados. Las fuerzas organizadas en compañía, van bajo las órdenes del capitán Sirera, con abundante material de guerra, víveres y personal sanitario".
                Días más tarde es cuando se explayó en información. Heraldo de Castellón, 27 de julio de 1936"A las 8,15 arrancó la columna motorizada formada por grandes camiones y autobuses y coches de turismo en medio del máximo entusiasmo de los que marchaban y de los que aquí quedaban. El momento fue de una gran emoción. La expedición se dirigió al Cuartel de San Francisco donde hizo alto para su aprovisionamiento y terminado éste, reanudaron la marcha los camiones y autobuses, seguidos de varios coches de turismo ocupados por los médicos cirujanos del Hospital Provincial don Luis Candela y don Luis Senis y el doctor Amilivia del Instituto Provincial de Higiene y los practicantes señores Cardona, Muriach y Vidal. Cerraba la expedición un camión de la Cruz Roja con abundante material sanitario y camilleros. La despedida fue emocionante y efusiva por parte del público, autoridades, comisiones del Frente Popular, diputados a Cortes señores Sapiña y Gómez Hidalgo, inspector provincial de Sanidad don Manuel Such, decano del cuerpo de la Beneficencia Provincial doctor don Juan Bellido, médico cirujano doctor don Luis Batalla y otras destacadas personalidades”.
21 “dia 25 binieron los boluntarios de Castellon y provincia para marchar a Teruel dia 25 y 26 estuvieron en Sagunto y dia 27 por la mañana se marcharon los boluntarios de Sagunto y Castellon a Teruel” Archivo Francisco Agudo, Diario de José Eres (1929-1940), p 62
22 “Al llegar a Nules nos entramos de que los milicianos de Castellón, una vez armados, habían seguido su marcha ruta Sagunto” J. B. Martí Clérigues, op. cit. p 120
23 Se refiere a la Junta Delegada del Gobierno de la República, creada por Decreto de la Presidencia del Consejo de Ministros el 21 de julio
24 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 120
25 Marí Clerigués al describir este suceso apuntó “nos hicieron gracia mayormente porque lo decían con su gracejo valenciano. Lo que no podíamos comprender es como el género humano podía llegar a tales aberraciones. ¿Podía compaginarse aquello de << matadlos a todos>> con los consabidos humanismos de las izquierdas y de las cantinelas de <<guerra a la guerra>>? J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 120
26 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 120 hay un error en la hora de llegada ya que posteriormente en la visita al Ayuntamiento vuelve a comentar que son las 12
27 Abogado y dirigente político natural de Manresa,  popular en la ciudad por ser abogado en varias causas obreras, de discurso brillante, su carisma político en la ciudad era importante y aparece frecuentemente en acontecimientos políticos, sociales y noticias de prensa. El abogado Francisco Casas Salas no es un diputado socialista pese a que erróneamente es adscrito a ese partido, según el Fichero Histórico de Diputados (1810-1977) que se encuentra en el Archivo del Congreso de los Diputados se presentó por Izquierda Republicana en las Eleccionesa Cortes del 16 de febrero de 1936 por la circunscripción de Castellón, dado de alta como diputado el 7 de marzo de 1936 y dado de baja el 2 de febrero de 1939. la fecha de jura como diputado fue el 3 de abril de 1936 ya que la Junta de Censo acordó por unanimidad no proclamar diputado a ninguno de los candidatos procediendose a una nueva elección el 1 de marzo de 1936 (Archivo del Congreso de los Diputados. Serie de documentación electoral: 141 nº 13)
28 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 121
29 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 121
30 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 121 efectivamente la Feria de Julio de Valencia se suspende y es comprensible que comente con amargura que suponga esto al ser una de las ferias taurinas más importante del país en los años 30. El destino de la plaza de toros de Valencia será de centro de reclutamiento e instrucción de milicias (Eladi Mainar, De milicians a soldats. Les columnas valencianes en la Guerra Civil espanyola (1936-1937), Universitat de València, 1998)
31 “En Sagunto también se habían cometido desmanes e incendios. Había milicianos que hacían ostentación de sacrílegos robos, enseñando por la calle objetos del culto, lo que sublevaba nuestro animo, lo suficiente para que los milicianos dudasen de nuestra lealtad <<republicana>>, que ya sospechaban desde Castellón”, J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 121
32 Esta comida está confirmada por los relatos de los testigos de la llegada de los voluntarios
33 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 121
34 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 122
35 Lo que el teniente Marí Clerigues dice que es la Plaza del Ayuntamiento se refiere a la parte ajardinada que había entre el Convento de San Francisco y el actual Palacio Consistorial y antigua sede la Vitivinicola, al ser derribado el Convento en 1933 dejo de funcionar como consistorio ya que el actual edificio del Ayuntamiento fue habilitado como tal ese año. Para mayor información consultar Santiago Bru y Vidal, Traza y Ventura del Ayuntamiento de Sagunto, Ayuntamiento de Sagunto,  
36 J. B. Martí Clérigues, op. cit. , p 122
37 Joaquín Arrarás (1941) y Francisco Aguado (1986) , nos hablan de unos 200 guardias y entre 200-250 milicianos, mientras que Cenarro Lagunas (1996), cifra en 280 los guardias civiles y 400 los milicianos
38 Francisco Alacreu y David Juliá Navarro “La vida ciudadana durante los primeros meses de la guerra en algunas localidades valencianas: Sagunto, Quart de les Valls, Vall d'Uxó y Faura”, 1986, sin publicar
39 Alacreu y Juliá citan como fuentes las entrevistas personales a B.F.S. De Faura (julio 1986), a M.A.R. De Sagunto (agosto 1986) y a J.C.G. de la Vall de Uxó (julio de 1986)
40 Entrevista a M.A.R. citado por Alacreu y Juliá, op. cit.
41 Hilario Fernández Bujanda nace en Logroño el 14 de enero de 1880, el 31 de diciembre de 1896 es alumno en la Academia de Infantería, el 21 de diciembre de 1897 es Segundo teniente de infantería por promoción, el 12 de mayo pasa al Cuerpo de Carabineros con el mismo grado que el de Infantería y es ascendido a primer teniente por antigüedad el 29 de diciembre de 1903, es ascendido a Capitán el 17 de mayo de 1912 y a comandante de Carabineros el 31 de enero de 1924 tambien por antiguedad (Achivo General Militar de Segovia, 504/AGMS, S. T. nº 15433, Hoja de Servicios del comandante Hilario Fernández Bujanda)
42 la descripción de los mandos y del nombre de las unidades de las milicias de Castellón tiene evidentes fallos ya que relaciona número de hombres con la estructura orgánica del ejército como compañías y agrupaciones. Las columnas se organizan en decurias de 10 hombres cada una, 10 decurias forman las centurias, que es la estructura básica de las milicias, y cinco centurias en Agrupación. Eladi Mainar Cabanes op. cit., p 54.
43 AMS, Guerra Civil, Legajo 0562, C2003A, documento nº 1
44 AMS, Guerra Civil, Legajo 0562, C2003A, documento nº 2
45 Al pie de esta carta están los sellos de los distintos partidos y agrupaciones sindicales del Frente Popular en el Puerto de Sagunto como son el PSOE de su Agrupación de Puerto de Sagunto, Juventud Socialista, UGT-Sociedad Sideo-metalúrgica y de Oficios Varios, CNT-Sindicato Siderometalúrgico de Oficios Varios, Izquierda Republicana, Tenencia de Alcaldía Delegada del poblado del Puerto de Sagunto, Juventud Republicana y el Partido Sindicalista.
46 “En el café [de la plaza del Ayuntamiento] saludé a los doctores Senís y Candelas, de Castellón, médicos de la columna, También vi al capitán Cirera, uno de los jefes de milicias; pero lo que mas me sorprendió fue ver al locutor de Radio Castellón, señor Rodríguez de Murviedro, al que conocía desde que estuvo al servicio de la Dictadura del General Primo de Rivera. Al preguntarle, me dijo que le habían nombrado administrador de las milicias de la columna. Como apenas podía creerlo, pensé: ¡cosas de la política!” op. cit., pag 122
47 Archivo Municipal de Sagunto, Guerra Civil, Legajo 0562, C2003A, documento nº 9. la declaración que realizó este saguntino el 19 de octubre de 1937 se conserva incompleta en el archivo municipal y contiene varios errores de nombre por decir que el segundo apellido del coronel de Carabineros era Bufanda y no Cutanda como dice Pomeyrol, otro error del texto es agregar en Sagunto guardias civiles de la Comandancia de Cuenca cuando en realidad se sumaron a la columna en Segorbe, si es cierto que habían guardias de la Comandancia de Valencia pero solo era un pelotón al mando de un sargento.
48 “cerca de la confluencia de dichas carreteras había sido demolido por la República el monumento que perpetuaba la proclamación de Alfonso XII, por Martínez Campos y  Dabán. Indudablemente el 29 de diciembre de 1874 no sufría España la profunda crisis del 18 de julio de 1936, aun contando con la venida de Amadeo de Saboya, el asesinato de Prim, el año de la Primera República, que ni Figueras, ni Pi y Maragall, ni Salmerón, ni aún el moderno y poeta de la palabra, Castelar, pudieron gobernar” pag 124.
49 Declaración de José Pomeyrol Péris
50 Alacreu y Juliá, op. Cit. Estos autores se equivocan al comentar el intento de la sublevación de la Guardia Civil de Segorbe ya que en esos momentos no se encontraba en esa población sino en la columna miliciana.
51 Heraldo de Castellón 24 de julio de 1937
52 Heraldo de Castellón 29 de julio de 1936
53 Marí Clerigues, p 125
54 Marí Clerigues, p 125
55 Marí Clerigues, p 125
56 Alacreu y Juliá, op. cit.
57 Marí Clerigues, p 126
58  Marí Clerigues, p 126
59 Aparecen referencias al tema en las obras ya citadas, Abel Paz (2001) precisa que fue en Barracas y Antoni Ribas Grau (1955) en la localidad de Sarrión
60 “Joaquín Gil Gil, otro chofer y miembro a su vez del Comité Provincial del Frente Popular en Teruel, que estuvo presente en la rebelión de la GC en Puebla de Valverde nos ofrece la siguiente visión de estos sucesos: "El 29 salimos de Segorbe para Teruel, y al llegar a la Estación de Mora de Rubielos, la columna de milicianos procedentes de Castellón y dirigida por el coronel de Carabineros y el diputado Casas Sala, se desviaron por la carretera de Mora de Rubielos-Alcalá. Y los guardias civiles y ciento treinta milicianos seguimos en dirección a Puebla de Valverde”. El Mercantil Valenciano , 18 de agosto de 1936
61 Así lo aseguran también  Pompeyo García Sánchez (19--), Ángela Cenarro Laguna (1996) y el Heraldo de Aragón, 30 de julio de 1936
62 La versión de los hechos por José Monleón, presidente de la Agrupación Socialista de Puebla de Valverde, que se encontraba aquel día en su masía enriquece con detalles lo que allí aconteció, aunque al dar la fecha de los hechos los sitúa equivocadamente el día 30 y no el 29 de julio como las otras fuentes consultadas: "Me encontraba en una masía situada a unos doce kilómetros del pueblo, el día 30 del pasado julio, cuando vi que llegaba la columna de los compañeros valencianos. Me incorporé a ella, siguiendo el camino hasta Puebla. Cuando llegamos, los fascistas, que se habían apoderado del pueblo José Ramón Sanchís, (2006).

FUENTES HISTÓRICAS Y ORALES
Heraldo de Castellón, 1936-1937 y enero 1938
Heraldo de Aragón, 30/07/1936, 19/11/2004 y 7/09/2005
El Mercantil Valenciano, agosto 1936
El Día de Manresa, 28 y 30 de marzo de 1936
Generación Roja, 24 de julio de 1937
Arxiu Municipal de Castelló. Llibre d’actes de l’Ajuntament de Castelló, 1936
Arxiu Provincial de Castelló, Documentació del  Govern Civil de Castelló, 1936-1938
Archivo Histórico Nacional de la Guerra Civil. Expediente de Francisco Casas Sala. Sección Masoneria
Testimonios de Miquel Osset y Joaquin Osset (entrevista 1 de junio de 2006)

Entrevista amb Vicent Rovira, 26 de abril de 2004 y 14 de abril de 2006

Entrevista amb Ignacio Sirera (nieto de Luis Sirera), 14 de abril de 2006
Entrevista amb Miguel Sirera (hijo de Luis Sirera), 27 de junio de 2006
Entrevista amb José Vicent, 1 de junio de 2006
Entrevista amb Luis Senís, 5 de julio de 2006

BIBLIOGRAFÍA

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