Testimoniatge de Josefina Peris

Peris, Josefina, Castelló, Plana Alta. Guerra civil, bombardejos, refugis, vida quotidiana. Entrevista realitzada anys 90 i audio cedit per Luís M. Pérez Lobo i Maria.

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Participants: Entrevistadores (E1 i E2), Filla de Josefina (FJ), Teresa (T)

Josefina: A la boca se entraba por la calle Sanahuja todavía.

Entrevistadora 1: Y luego las bocas, acuérdate más o menos…

J: Salían a la calle San Roque pero a la otra parte de jardín, que era larguísimo. Yo me intente refugiar allí.

E1: ¿Tú por qué estabas allí? ¿Ese lo construiste?

J: Yo sí.

E1: En el grande nada, solo a verlo, ¿Te acuerdas de cómo era?

J: Una escalera grandísima ancha, que hacía luego así e ibas hacia dentro hasta el eso.

E1: Era como un caracol.

J: Sí, todas las entradas eran así.

E1: Luego, estaban los bancos corridos a los lados para sentarse, igual que todos. ¿Recuerdas si había?

J: No me acuerdo si había. Dentro había en un sitio, unas farolas.

E1: ¿Vosotros usabais linternas? Tú te acuerdas si había maderas o algo para apoyaros, ¿O nada?

J: No.

E1: ¿Había construcción? ¿Estaba excavado?

J: Sí, sí, las escaleras para bajar.

E1: Pero todo en la misma tierra, ¿O ponían madera?

J: De lo que fuera, pero no eran escaleras que bajan enseguida, no es como ésto.

E1: ¿Te acuerdas si eran madera? ¿Travesaños?

E2: Serían peldaños de ladrillo.

J: De ladrillo o lo que fuera, de madera, pero no era de tierra.

E1: Al entrar, ¿Te acuerdas si había alguna señal por si alguien que no era del barrio quería entrar? ¿Te acuerdas si ponía alguna señal?

J: Sí, sí, a cada refugio lo ponían.

E1: ¿Cómo lo ponían?

J: Refugio público, ponía.

E1: Te quiero decir, cuando tú entrabas por la puerta había alguna señal alguna de identificación…

J: Allí no había nadie en la puerta.

E1: Ni un agujero, indiciaron… Lo que sea. La gente lo veía por los montones.

J: Montones no había ninguno, estaba todo muy bien hecho. Ese y el de la plaza Isabel la Católica estaban muy bien hechos.

E1: ¿Se sabía por los montones de tierra?

J: Los montones de tierra estaban en el nuestro.

E1: En los privados.

J: En los nuestros, en los privados.

E1: En ese entraba todo el mundo. ¿Estaba abierto o cerrando?

J: Abierto.

E1: ¿Siempre?

J: Siempre, siempre, claro.

E1: El día del primer bombardeo, del grande, el del barco…

E2: Ese fue en el que hubo tantos muertos.

J: El 15 de abril, antes de que entraran los nacionales en junio. Me acuerdo porqué se murió un hermano de mi padre ese día.

E1: No en el bombardeo.

J: No.

E1: ¿Te acuerdas de los bombardeos anteriores? ¿El del barco?

J: Claro que me acuerdo. En el primero murieron muchos.

[inaudible]

J: Yo venía con mi tía que me daba pan, y oímos un chasquido como si se rompieran las piedras, y era una bomba que cayó en el quiosco de correos, yo me desmaye, y mi novio me llevo a casa en brazos.

E2: ¿Por qué fechas más o menos?

E1: ¿Qué época?

J: Mi hermano estuvo en la guerra siete meses, pues en marzo del 1937.

E1: ¿Y qué pasó?

J: Murieron muchos.

E1: Y vosotros no entrasteis en ningún refugio ni nada, ¿Os fuisteis a casa? Acuérdate más o menos, ¿Llegasteis a construir refugios? ¿Por que época?

J: Por la época…

E1: Tanto públicos como privados, ¿Cuándo se construyeron?

J: Mira si me acuerdo. Entraron los nacionales el 14 de junio, y estrenamos el refugio esa noche atravesando las casas. Hasta entonces salíamos a la calle, y si hubiéramos salido la calle hubiéramos muerto todos los que estábamos al refugio, pero a todos los que pilló yendo al público los mató.

E1: Entonces los públicos se hicieron antes. ¿Tú te acuerdas de eso?

J: Sí. Luego nos pusimos a hacer los nuestros.

E1: ¿Te acuerdas si se llamaba a la gente, a quién fuese? ¿Cómo llamaba el Ayuntamiento o el Frente Popular para que se construyeran refugios?

J: Eran obreros y les pagan como Dios manda.

E2: Y la gente particular, en lugar de ir a la guerra o la mili, ¿Te acuerdas si construían refugios?

J: Eran hombres más mayores los que trabajan en el refugio, y nosotros también buscamos obreros y les traíamos la tierra y nos pagaban a dos pesetas la hora.

E1: ¿Quién os lo pagaba?

J: Los que hicieron la reunión para hacer el refugio.

E1: Hacían asambleas.

J: Y había casa que pagaban mucho, porqué nosotras trabajábamos, mi hermana y yo. Todos trabajábamos. Llevábamos unos capazos de tierra, y lo estrenamos el día del bombardeo.

E1: ¿Y antes estabais en la calle?

J: Sí, en la calle estábamos hasta que estaba hecho. Nos íbamos por ahí y cuando estuvo hecho cada uno se hizo para dormir como si fueran celdas, con un somier y dormíamos allí juntos. Yo dormía al través, entre un matrimonio. Aquello tenía la anchura de tres personas, y la cabeza la tenía con el maestro, con su madre y con su padre.

E1: Todos juntitos.

J: Claro.

[inaudible]

E1: Cada vecindario tenía unas cosas. Cuando hemos entrado en los refugios, hemos encontrado como unas despensitas, unos cubículos que no sabemos ahora que serían. Son pequeños, ésto es una suposición nuestra que aquello se usaba para dejar los orinales, si se bajaban.

J: Las necesidades las hacíamos en las escaleras y las madres las subían a las salidas de las escaleras, y cuando pasaba al día siguiente por la mañana entraban en las casas a echarlo al váter.

E1: Y si la gente tenía una necesidad cuando estaba en el refugio, estaba…

J: En las escaleras.

E1: ¿Y cuando bajabais, la gente no bajaba ni orinal ni nada?

J: No porqué luego del bombardeo subíamos.

Persona 1: A cualquier persona le daría una descomposición del bombardeo, a més d’un.

J: La noche de los muertos, mi padre, mi madre y yo, fuimos los primeros en entrar al refugio, los primeros que bajamos. Me acuerdo como estaba mi padre de pié y cuando caían las bombas, el pantalón de mi padre se movía, y mi padre decía: «¿A quién hará pillado?». En casa de mi hermana vivía un matrimonio con tres hijas, que una estaba en estado y el marido estaba al Frente, y abrió una de las puertas del refugio y dice: «Aquí los que no han pagado no entrarán», y claro, aquella mujer con la hija en estado, y también tenía una hija pequeña, dice: «Vosotros entrad, que nosotros nos vamos», y entraron la embarazada, una niña pequeña y otra más mayor. Mira si era mala la gente. Además no podíamos estar todos tampoco allí…

E1: ¿Cuántos erais? ¿Por familias? ¿Cómo os contabais?

J: Estaba hasta la calle Horcas.

E1: ¿El público o el privado?

J: El nuestro. Hasta la calle Horcas hasta el número 65, y en la parte de delante hasta la calle Oviedo, la esquina, a esa casa también había.

E1: ¿Que hicisteis? ¿Os reunisteis todas las familias y decidisteis hacer el refugio?

J: Los hombres.

E1: Los hombres.

J: Habían de todas clases, rojos, nacionales… pero para eso todos a una.

E1: ¿Llamaron al Ayuntamiento? ¿A algún técnico? ¿Alguna persona que sabía más?

J: Claro.

E1: ¿Quién lo marcó?

J: Los obreros, nosotros hacíamos lo que nos mandaban.

E1: ¿Pero quien os lo mandaba? ¿Tú crees que mandaron a alguien?

J: Sí, sí, a gente que sabía.

E1: Y pusieron los hombres como cabeza de familia, y dinero para pagar a los obreros y a vosotros.

J: El que no tenía nada para valer tanto, porqué pusieron unas pesetas, pues ese pagaba y nosotros, como teníamos, pagábamos el trabajo a chicos y chicas jóvenes que no iban a la guerra y nos ayudaban. Se iban a la guerra con 10 años. El de Pepe se’n va anar.

P1: Però no se’n deguera anar tan jovenet.

J: Sí, ja t’ho dic jo.

E1: Entonces trabajabais todos. Luego se reunieron, buscaron eso y tal. ¿Cómo os poníais a trabajar por la mañana?

J: Las 24 horas trabajábamos. Nos despertábamos a las ocho de la mañana y de dos horas en dos horas.

E1: ¿Y cómo lo controlabas? ¿Teníais alguna llamada?

J: Íbamos a buscarnos de unos a otros. En ese momento no hacían los bombardeos tan seguidos.

E1: ¿Pudisteis trabajar?

J: Terminamos de hacerlo y el bombardeo.

E1: ¿Entonces lo empezasteis a hacer en invierno, no? ¿No te acuerdas?

J: Terminamos el 14 de junio. ¿Qué nos costaría de hacer? Un mes o dos, no más.

E2: El 14 de junio entraron los nacionales.

J: Lo estrenamos el 15 de abril. Y luego cuando los nacionales todavía dormíamos porqué un día los nacionales nos hicieron catorce bombardeos. Era subir y bajar. Yo tenía una hermana que tenía dos niños pequeños, y del refugio no salíamos, bajamos la comida, subías solo para hacer las necesidades.

E1: ¿Vosotros tuvisteis a alguien escondido?

J: No. Queríamos esconder a un hijo de uno que mataron en una cuneta pero dijimos que no, porqué si lo cogían y sabían de quien era hijo, nos matarían.

P1:I a l’alqueria a qui vau tindre amagat?

J: Soldados.

E1: ¿Vosotros fuisteis a la alquería algún tiempo? ¿A pasar las noches?

J: Íbamos tres.

E1: Sí, así como hubo gente que en un principio, antes de los refugios, iban a las alquerías, ¿Vosotros también?

J: Claro, claro, y con nieve y con todo. En invierno, claro, si empezó la guerra el 18 de junio del 1936 y se terminó en el 1939, el 1 de abril.

E2: Aquí a Castellón en junio del 1938 ya se había acabado.

J: En julio del 1938… Claro. Cuando entraron los nacionales, entraron el 14 de junio y la gente estaba en Burriana y en Nules. Izaron la bandera y luego la volvieron a quitar.

E2: Bueno, una cosa, el gran bombardero del 15 de abril del 1938, ¿Qué dice usted que buscaban?

J: En la escuela del Obispo Climent, estaba llena de armas, y buscaban el armamento, y la boca esta enfrente de la escuela. Es que era enfrente y pilló a la gente bajando, por eso hubo tantos muertos, porqué los pilló.

E1: Josefina, ¿A ti te suena como a la abuela, que la Fábrica Nacional de la Moneda estaba Dolores?

J: No.

E1: ¿No sabías nada de eso?

J: No. Eso en cada pueblo había una moneda, porqué mi novio estaba en Villarrobledo, y me mandó billetes de allí. Monedas, pesetas, duros… todo. Però quan me vaig canviar de piso, ho vaig tirar tot.

E1: ¿Sí? Pues eso ahora lo miraríamos. Bueno, entonces…

J: Se puso todo Castellón a hacerlos.

E1: ¿Tú cuando salías por Castellón, veíais a la gente trabajando? Dime si te acuerdas de algún refugio más.

J: Uno se vino a Castellón, y estaba con mi hermano y nos enviaron una carta que yo me fui a dársela, que él vivía en la calle la Trinidad, y me pilló un bombardeo y me metí, como te diré yo… En una farmacia entre la plaza de Simago y la calle Luís Vives, allí hacia Lidón, había una casona muy grande y antigua que no sé de quién era, y allí había un refugio con todas las de la ley, y yo iba sola y me metí en aquel refugio.

E2: A ver un momento, entre la plaza de la Paz…

J: No. Me pilló en la calle Mayor, y me metí en el refugio ese, y cuando me metí es porqué había una señal… Ah, sí, sí ya me acuerdo. Refugio particular.

E1: ¿Cómo lo ponía?

J: Un cuadro así y con letras rojas: refugio particular. Y tú ibas por la calle y te metías en el que veías.

E2: Estaba puesto en la pared. ¿Esa boca donde estaba? ¿En la misma calle Mayor?

J: En la misma calle Mayor, como se lo diré… La plaza de Simago.

E2: La plaza de Cardona Vives no existía.

J: No, era la del Agua.

E2: Y al lado está el Palacio de la Baronesa.

J: No, era este otro.

E1: Estaba donde la casa de los de Francia.

J: No, al otro lado, una puerta grande.

P1: Ere casa Rosi? Al costat cap ací?

E2: Un portal grande que había una peluquería.

J: Yo no sé las bocas que tendrá ese refugio, pero que era una maravilla, una maravilla de refugio, sí. Yo estuve allí bastantes horas mientras las pavas estaban por arriba, y cuando paso, yo me fui, pero no me tiraron bombas, solo entraban a hacernos miedo. Los fuertes fueron el 23 de marzo y luego estando yo en la masía con el novio que tenía, pues hicieron otro de barco también, dos de barcos, los otros de avión.

E2: ¿En marzo del 1937 o del 1938?

J: ¿El que?

E2: El bombardeo fuerte fue el del 23 de marzo.

J: Del 1937, sí que es cuando a mi cuñado tenía el tifus.

Entrevistador 1: ¿Hicieron un cuarto de juegos? ¿En el refugio, de dónde?

Josefina: En la calle Sanahuja, y luego hicieron otro en el camino de Lidón. Allí nació un chico. E iba la comadrona y todo allí y entonces nacieron. Y estaban allí dos días hasta que podían llevárselo.

E1: Entonces el caso es que, ustedes cavaron con tanta prisa el refugio que ni siquiera les dio tiempo de hacer el banco corrido.

J: No es que no nos diera tiempo, teníamos que hacerlo más ancho y largo y aprisa. Y en los bombardeos éramos todo gente joven y gente vieja, porque la gente de la edad que toca, de los veinte a los treinta estaban en la guerra.

Entrevistadora 2: Entonces lo de los clavos, ¿los clavos eran para cortar?

J: Claro, claro, cuando los poníamos estaba rota.

E1: Dice que si la ropa la colgaba de unos clavos grandes que colgaban de la pared del refugio, que y eso lo hacían por si acaso se hundía la casa.

J: Porque cuando queríamos bajar allí abajo todos, no podíamos porque sitio no había, lo único que hicieron fueron esos entrones en la pared, mi padre y mi madre dormían en un entrones, pero nosotras en el suelo, todas.

[inaudible]

E2: Y esos son los clavos que nosotros encontramos, ves, este clavo, que los encontramos pero no sabíamos para qué eran.

E1: Había un agujero enorme en la galería.

J: Hombre, es que la tierra se caía allí y los cogíamos grandes y los clavábamos allí, zapatos colgados y cosas por que sí. Yo entré con unas alpargatas de labrador, y solo subir había una botella [inaudible]. Eres tú la primera en subir.

E1: ¿Y comida y eso había allí?

J: Ay, ya subían las madres, ya. Subía la madre de la novia de mi hermano, que durante la guerra estaba también en este refugio. Y subían ella y mi madre, y en una cocina que teníamos hervían patatas, mataban pollos, allí no había tiempo. Y lo bajaban y allí comíamos.

E1: Otra cosa, antes de que continuemos que se me ocurre una cosa, las ventanas para que no se viera la luz de fuera, ¿las pintabais de alguna manera o las tapabais?

J: Dormíamos todos en las plantas bajas, cerca de las escaleras para bajar rápido al refugio. Pero antes de todo eso, estábamos por todas las alquerías y por las masías.

E1: Cuando vivíais en las alquerías y masías, ¿hubo algún momento que corríais peligro? Que había soldados extraños y gente maleante.

J: No, no nos hicieron nada.

Filla Josefina: No us van anar un dia a la porta de l’alqueria i no vau voler obrir?

J: No me’n recorde. Nosotros teníamos la alquería que era un cuadro como este todo rodeado de ‘bombas de piña’, rodeamos mi hermano, mi primo…

E1: Granadas.

J: Eran granadas, bombas, pero granadas. Y yo me decía a mí misma: «¿Y ésto cómo se hace?», «Ésto con tocar esa cosa de ahí, verás como vibra todo». Lo que no sé es quién las hizo estas bombas.

[inaudible]

J: Era una cosa como un ataúd.

FJ: I a part d’això, no ho teníeu per a posar-vos allí?

E1: ¿Y luego para guardar cosas?

J: Què havíem de guardar! ¡Si nos cogieron y nos hacían ir a todos delante!

E1: Es que había gente que bajaba algo para calentar si tenían niños pequeños, papillas…

J: Patatas, patatas… Las que hacíamos entonces no se podían ni hervir. ¿A la alquería sabes cómo hacíamos el pan? Hacíamos la masa en el suelo…

[inaudible]

E1: He visto que [inaudible] de pie. ¿En vuestro refugio también era de pie? ¿Era alto?

J: No.

E1: Josefina me dice que no era de pie.

J: Lo único que era de pie eran las escaleras. Íbamos bajando acachados.

E1: ¿Tuvisteis problemas al querer entrar tantos? ¿Os empujabais?

J: No, todos teníamos tiempo. No ves que estaban las cinco bocas, cada uno entraba por un sitio y nos juntábamos abajo y pasábamos de una calle a la otra. Teníamos un [inaudible] que era rojo, porque de esa calle, ¿cómo te diría?, éramos republicanos pero no éramos rojos, mi padre ha sido republicano pero no radical. Cuando aquel nos separaba, todos callábamos porque le teníamos miedo, y ¿sabes que hizo? Sin decir nada hizo una boca en su entresuelo y se presentaba al refugio sin pagar y sin nada, y haber quién le decía nada. Y solo pasó los nacionales, se vistió de falangista y se puso la capucha aquella y entraba a la procesión.

E1: ¿Era como una procesión cuando entraban los nacionales?

J: Mis hijas eran ya [inaudible]. Mi abuelo murió, éramos ocho años casados y nos casamos dos años después de la guerra, eran diez años y todavía no había [inaudible], jo vaig comprar [inaudible] que me costaron cinco pesetas, y las hacía entrar dentro de casa para que nadie las viera ni nos denunciara, porque a ver de dónde sacábamos el pan. Yo lo compraba cuando salía al mercado, y había unas señoras de Sagunto y les compraba a ellas, el pan eran tres pesetas, pero no pesaba ni diez gramos aquello. Allí todo el mundo vendía, uno llevaba zapatos, otros un perro, cabras, y por la noche pasaban los moros, pero los moros limpiaron aquella casa, aquella calle… Porque yo vivía en una casa en la calle Oviedo cuando me casé, detrás había una acequia, pero luego la taparon. Cogieron todo, todos los animales, a los que pasaban les quitaban el reloj, eso los moros que entraron.

FJ: El que ella et pregunte és que si vosaltres entràveu en la sirena o mentre cridaven: «Vénen els nacionals!», il’oncle Pepe vos va dir: «Entreu! Entreu!», llavors eren els que es quedaven de rereguarda o alguna cosa així i els van matar o no sé què va passar. Jo t’he sentit contar alguna vegada…

J: Eso fue en la calle Sagrada Familia, y eso en la calle Mayor, que la mujer se llamaba… La de Bustos, y el hermano de mi abuela era farmacéutico y lo tenía delante de la cámara, ahí, y aquel era falangista, era camisa nueva.

[inaudible]

J: Un día entró un soldado muerto, quemado, y la misma noche nos fuimos a ver un muerto que había también dentro del refugio y mi padre le valió por si era mi hermano, pero mi hermano había pasado de largo. Y se presentó al jefe con un manojo de cosas y que venía a recogerlo. Se tenía que quedar aquí, a Castelló, pero tuvo miedo.

FJ: Perdona, perdona. Pasaron por aquí, y tenían la contraseña, para que si se podía, entraran por las terrazas, y él sí que se escapó y se quedó escondido debajo de un puente. [inaudible] y dijo: «He venido a recoger comida», y luego se quedó y entonces [inaudible].

J: Estaba en una carrasca luchando, él, uno y otro, y había [inaudible] delante y dice: «Chicos, hacedme sitio que este está muerto» y mi hermano se fue a la trinchera aquella, y cayó la bomba, el obús, que ahora no sé como se llama, y se salvaron siete y mató a mi hermano. Y esos son los que le dijeron a mi madre: «Uno es hermano de ese que nació en… El hermano de su padre, el que están atendiendo en la trinchera», y le dijo a mi padre: «No vayas que está hecho polvo, ni lo va a encontrar ni nada».

FJ: Quan van anar per ell l’avi i la tia Rosa al poble? Pel camí els van tirar un bombardeig, no? Sí. cuando acabó el bombardeo todos querían saber de quién eran los gritos. A què van anar a Betxí? A veure’l a la presó?

J: Ramón el dels cotxes, son pare, le dijo que si se iba a Castellón lo matarán, y el padre se iba y cómo se iba solo, pues se fue la tía con él. [inaudible] Y él pensándose que no volvería.

E1: Dime tu nombre con tu voz.

J: Josefina Peris Pascual. Edad, 75 años.

E1: ¿Y el de ella?

Teresa: Teresa Mateu Flores.

T: Muchos se pasaban por aquí y no los encontraban.

E2: Los de la calle Enmedio ¿por donde cree más o menos que serían? ¿Por la calle Caballeros? ¿Por la calle Gracia? [inaudible]

J: Donde estaban las maestras había una puerta de entrada, la otra estaba en Lidón, porque mi marido [inaudible], y la otra allá, a media calle Asarau, que vivía una amiga de María Pilar, Mari Carmen, allí hicieron la boca.

E2: En las instalaciones del refugio usted… [inaudible]

J: Yo solo vi esta parte de aquí, unos entraban de aquí y otros de allá.

E2: En el refugio de la calle Asarau, ¿había algún tipo de habitación?, ¿Alguna pequeña excavación en el lateral?, ¿Usted sabe algún refugio que tuviera excavación en la pared? Es que, el otro día nos comentaron que estas excavaciones eran para poner un colchón en el suelo y poder dormir allí.

J: Había un asiento allí.

E2: Sí, el banco corrido.

J: Sí, es el que bajabas y estaba allí y a medida que bajabas se iba haciendo bajito. También bajábamos sillas para estar allí sentados [inaudible], una noche entera pasamos. Los otros días: «¡La sirena!», ale a bajar, y mi madre cuando tenía artrosis no podía andar mucho y no podía bajar y se metía a esta casa de ahí detrás, que está alquilada.

E2: Sí, la casa del centro de la Puerta del Sol.

J: Y mira si hemos tenido suerte, que siempre estaba abierta, y se encarga de amueblarlo todo y podía estar gratis. [inaudible] «¡Chicas, sesenta mil!», pero había gente que no pedía tanto, pero una de las hijas mayores dice: «Pagaré cinc mil pessetes, més no demanes», porque son gente trabajadora. Pero la casa, si quisieran vivir toda la familia… Pero las tres hijas casadas tienen su casa… Ya no sé porqué lo decía esto.

[inaudible]

J: La casa daba a esta calle, y entonces los yernos, Jaime y [inaudible] subían y: «Ay!». Una vez salí corriendo desesperada porque no sabía donde estaban cayendo las bombas, y salí corriendo y había unos soldados de guardia ese día y me decían: «¿Dónde va usted?, ¿Dónde va usted?» [inaudible] «¿Y usted qué hija es que se mete corriendo y se deja a su madre?» y no sabía cómo decirles que no podía bajar las escaleras. Y mientras bajábamos, en la calle Caballeros cayó la bomba y se salvaron los que estaban en las escaleras. Entonces los que estaban en el refugio escribieron que se fueran a la alquería a un sitio que [inaudible] «¡Iros a la alquería!» y eso hicieron. Pero aún recuerdo: «¿Qué clase de hija es usted que se deja a su madre arriba de la escalera?», mira… Cuánto sufría, y nos fuimos a la alquería. [Inaudible]

E1: Es que había mucha gente.

J: Claro, todo el mundo entraba cuando oía la bomba.

E1: Ella se ponía una bolsita, ¿y dentro?

J: Una bolsita negra y dentro sus cosas. El refugio era muy frío.

E2: ¿Tenía puerta para bajar por la escalera al refugio?

J: Claro, la casa, era una cosa corriente. En el entresuelo. [inaudible]

E2: Lo que quería decir era que si bajaba por la escalera, al llegar al refugio, ¿allí abajo había una puerta de madera?

J: No.

E2: En ese caso no.

J: Había un agujero.

E2: Es que he comprobado que sí que había.

J: A lo mejor en los otros, aquí no. Depende de cada sitio. Cuando se acabó la guerra los que tenían, a lo mejor para evitar que la gente se escondiera, sí que había puerta cerrada con candado o con lo que sea, es posible. Eso el día que queráis venimos y ya está, y te lo enseño.

E1: El día que conoció a María Pilar con esta señora…

[inaudible]

J: Un día tengo fotografías [inaudible], bueno, por lo menos en esta parte y esta.

E1: Eso quería preguntarle yo, en la reunión que se reunieron todos los vecinos, que nos lo contó. [inaudible] ¿Y nadie cobró?

J: Nadie cobró. Y las mujeres trabajábamos todas, y los chicos que quedaban, porque los otros estaban en la guerra, también estaban trabajando, todos.

E1: ¿Y no había ningún obrero ni nada?

J: [inaudible] Pero eso no se si era cierto…

E1: Antes la gente era más mayor…

J: Y además estaba todo muy… Mira, aquello de allá vosotros no lo habéis conocido, la iglesia de la Trinidad, era una preciosidad, pues él a los doce años quería ser arquitecto. Era un chiquito que desde pequeño le decía a sus padres: «Yo seré arquitecto, yo seré arquitecto», siempre quería ser arquitecto. Su madre estaba muy enferma, sus hermanas murieron, mire usted la familia… Y el hermano que estaba en el refugio, lo sacaron afuera de Castellón, los sacaron a todos, y a los que estaban en el edificio, tres o cuatro más, los llevaron a unos lavaderos que había en la salida de Castellón, y una vez los convocaron a casi todos y les pegaron un tiro. Andando a pie hasta Valencia durante varios días y nada más llegaron a Valencia los metieron en la cárcel. Luego ya los cambiaron.

E2: Y toda esta gente del refugio de los lavaderos, esos lavaderos ¿donde estaban situados?

J: [inaudible] Como decíamos, en la iglesia San José. Ahora está todo edificado, unos lavaderos había que la gente que no limpiaba en casa iba a los lavaderos, entonces allí al medio se marchó corriendo y saltando todos los cadáveres se metió en la casa del hijo de… Pero no estaba en casa. Y así llegó hasta Valencia, andando durante varios días. Llegó destrozado pero le pegaron unos achuchones la gente… Fíjate si daba miedo… [inaudible] decían: «Pepita, se morirá, que eso lo sabemos nosotros». [inaudible]

J: Sortíem totes a les vuit del matí a treballar al pis de l’altra casa. Els xiquets li deien l’entresòl, i es posaven contra la reixa… [inaudible] Yo estaba la primera, y mi marido después de mí. [inaudible] Trabajábamos todos. [inaudible]. Estaba la calle de Gracia.

E2: ¿Usted estuvo cuando cayó en la calle Gracias con Asarau?

J: Claro, en las tres bocas que bajaban.

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