Testimoniatge de Fidel Guimerá Giner

Guimerá Giner, Fidel, 1940, Vallibona, Baix Maestrat. Guerra civil, vida rural, maquis, repressió. Entrevistat el 12 d’octubre del 2013 per Josep Prades.

LLEGEIX EL TESTIMONI

CÓMO Y DÓNDE MURIÓ JOSÉ, HERMANO DE LA PASTORA

Cuando los soldados de la guerra civil española cruzaron el término de Vallibona, lo hicieron de la siguiente manera: las tropas republicanas cubriendo todos los caminos que cruzan por este gran valle, cargados con lo poco que les quedaba, desmoralizados por la gran venda (matanza) a la que fueron sometidos en el ‘’prigótrencat’’ avanzando lo más rápido que sus cansadas piernas les permitían. Mientras tanto, por la carretera que va desde Vinaroz a Morella avanzaba el ejército nacional con toda su maquinaria, desde donde bombardeaban con su artillería todo el valle de Vallibona, principalmente las masías que estaban más a la vista de aquellas baterías. La masía en la que vivían mis antepasados, fue fuertemente bombardeada, por suerte ninguna de estas bombas la alcanzó de lleno; sólo una rozó la parte más alta del tejado y abrió un pequeño boquete. Tres de ellas cayeron justo detrás de la masía, a unos 20 metros, cavando sendos hoyos en un bancal que luego mis padres llenaron de estiércol, sembraron calabazas y obtuvieron una gran cosecha; otra se clavó en la roca unos quince metros por delante de la masía y unos ocho metros por debajo de esta y no estalló. Unos doscientos metros por detrás de la masía otra se clavó en la horquilla de una gran encina sin que llegase a estallar. Cuando ocurría todo esto, en la Gatellera estaba instalado el estado mayor de aquel ejército, desde allí, hasta la masía Cardona, que existía otro estado de mando; tenían tendido por el suelo un hilo a través del cual se comunicaban, esta masía también era blanco de aquellas bombas, más de 30 años después, un carbonero, que tenía una carbonera en fuego, cuando fue a revisarla, se encontró que debajo de la misma se había producido una fuerte explosión y estaba toda la leña esparcida por los alrededores, esto ocurrió a unos 100 metros de dicha masía, sospecharon que sería una de aquellas bombas que estaría clavada en el suelo. Este mismo carbonero me contó, que el desmontó muchas de aquellas bombas; lo hacían para aprovechar el explosivo que llevaban, luego con él rompían piedras mediante barrenos. También me contó que dentro de una de aquellas bombas en vez de trilita encontró un trapo sucio con un papel que decía: Las que yo cargo, no matarán a ninguno de mis amigos. Ante aquellos bombardeos, el Estado Mayor que estaba en la Gatellera se trasladó a la masía vecina del Bort, la cual quedaba más al fondo del barranco y era invisible desde donde disparaban aquellas bombas. Mis antepasados, junto con otra familia, se escondieron en el ‘’Forat de la roca delscolls’’ una cueva la cual está en la mitad de una roca de unos 40 metros de altura, su boca queda medio escondida detrás de un árbol, esta cueva tiene un habitáculo de unos 8 mts cuadrados, a golpes de mazo le abrieron paso a otra sala en el interior de la roca de unas dimensiones muy parecidas a la anterior, posiblemente aún queden en su interior teas de las que usaban para hacer luz. Periódicamente hacían visitas a la masía para cuidar y vigilar los ganados y animales que en ella tenían. Como antes de llegar aquel ejército ya circulaban voces de que aquellos venían hambrientos y se lo llevaban todo, mis familiares cavaron un buen hoyo en el corral del ganado, metieron dentro cuantos viveres pudieron, taparon bien, metieron el ganado encima y lo salvaron todo. Todavía quedan vestigios de ello.

El valle siguiente, Les Moles, mucho más amplio que el barranco de la Gatellera y además con muchas más masías, todas ellas orientadas y muy visibles desde donde el ejército nacional lanzaba aquellas bombas, estas masías eran: el Grao, Telés, Les Moles, Pallissa, Marquet, Marta y Tossal. La mayoría de los habitantes de estas masías se refugiaron en la cueva ‘’delsPortals’’ y en las diferentes balmas y refugios de la zona, la cual quedaba detrás de un cerro que, además de protegerlos de aquellas bombas, les hacía invisibles de aquel ejército hostil, solo estas bombas asustaban a la gente de la tierra, los soldados de aquel ejército, salvo algún que otro saqueo u la requisa de caballerías u ganado no les daban mucho miedo.

Estos soldados, que hubiesen podido alcanzar fácilmente los llanos de Rosell y la Sénia en tan sólo una jornada, llegados a la altura de Vallibona se encontraron con que el enemigo les conquistó la cota más alta de la zona, el monte Turmell desde donde se divisa y controla todo el valle, al mismo tiempo bajaron dos grandes aviones río abajo y bombardearon Rosell por donde forzosamente tenía que avanzar el ejército republicano; ante estas jugadas tácticas del ejército revolucionario, a los republicanos les entró miedo de seguir el curso del río y se desviaron hacia los dos valles antes citados, donde permanecieron varios días; cuando de nuevo reiniciaron la marcha la mayoría de aquellas tropas, se fueron bordeando los puertos de Tortosa y Beceite, trayecto muy largo y complicado; mientras tanto, el enemigo, que contaba con una maquinaria mucho más entera, se adelantó y tomó posesiones sobre el Río Ebro. Cuando las tropas republicanas llegaron allí, sufrieron un fuerte castigo.

Tan pronto como pasó el ejército republicano llegaron detrás, moros del ejército nacional que iban empujando a los republicanos, de estos soldados iban muchos menos que de los otros, en pequeños grupos, muy sueltos y dice la gente de por aquí que eran muy peligrosos, en la masía vecina a la de mis padres, ‘’El Bort’’, cogieron una coneja de cría, guardaron distancia y se divirtieron dándole tiros hasta que la mataron. Siempre oí contar que uno de aquellos moros llevaba una cabeza de oveja dentro de un bolsillo del pantalón, como no encontraban resistencia, podían entretenerse hasta jugando. La tía Pepa de Marta, de la masía de Marta, siempre la oí contar que aquellos moros violaban las mujeres, que a las chicas jóvenes las vestían con ropas sucias y viejas, para darles repugnancia. Un grupo de estos soldados pasó por la zona ‘’delsPortals’’, donde estaban refugiados la mayoría de los moradores de aquellas masías, entre ellos José y Teresa Pla Meseguer con su ganado, al ver aquella chica joven siempre se ha dicho por aquí que la quisieron violar, otros también han dicho que les querían robar reses de su ganado, fuese como fuese, Teresa sacó aquella fuerza que ella llevaba dentro y los dejó bien golpeados, cuando se vieron encañonados con las armas de aquellos soldados, echaron a correr, esquivando los disparos, mientras Teresa pudo esconderse, su hermano fue alcanzado y resultó muerto. Pasados algunos días, se hizo ayudar por algunos vecinos y enterraron a su hermano allí mismo donde lo encontraron muerto. Transcurrido un periodo no muy largo de tiempo, Teresa se hizo acompañar otra vez por los vecinos (mi padre estuvo presente en los dos casos) lo desenterró y ella misma llevó sus restos hasta el cementerio de Vallibona.

El fallecimiento de José Pla Meseguer ocurrió en la Fontanella del mas de Marta el día 12 de abril de 1938, sobre las 16 horas, según consta en el acta del juzgado de Vallibona, y atestigua que fue fusilado por los ‘’rojos’’. Todos los testimonios a los que yo he tenido acceso me dicen lo mismo que mis familiares más cercanos, que fue muerto por los moros del ejército nacional; todos estos testimonios nos llevan a la misma conclusión; tras varios días muerto, lo envolvieron con una sábana y lo cubrieron con piedras; transcurrido poco tiempo, lo sacaron de allí para llevar el cuerpo al cementerio; la sábana que envolvía aquel cuerpo en putrefacción todavía no se había destruido y aguantó todo su peso, que todos coinciden en decir que era mucho, lo mismo que el mal olor que desprendía; el cual lo aliviaron a base de mojar pañuelos en la Fontanella, que luego usaban como tapabocas. Todos coinciden en decir que hacía mucho calor y entre el sudor y las moscas, hicieron muy difícil aquel trabajo.

Por otra parte, no recuerdo ahora dónde he leído que aquellos soldados que lo mataron eran tres; si esto es cierto, nos demuestra claramente que aquellos eran moros; los ‘’rojos’’ pasaron en grandes columnas por aquella zona; los pequeños grupos pertenecían al ejército nacional. En el acta de defunción que menciono anteriormente, donde pone que dicho cadáver habrá de recibir sepultura en el Cementerio de Vallibona, está tachado por encima, lo cual nos demuestra, que aquel juzgado en aquella fecha, no contaba con ningún cadáver que la fecha de aquel acta de enterramiento, concretamente el 21 de febrero de 1942, cuando las autoridades de la época no pudieron aguantar más y reconocieron a la que fue su mujer el estado de viudedad y la legitimidad de su hijo, quienes lo tuvieron negado durante cuatro años; de esta forma tuvieron acceso a la cartilla de racionamiento, que era tan necesaria en aquellos tiempos.

Bombas del Ejército Nacional que fueron lanzadas desde la carretera de Vinaroz-Morella, concretamente en la zona de Vallivana, hacia el valle de Vallibona.

Características: En vacío, su peso es de 5 kg y medio cada una. Su altura es de 23 cm cada una, y su diámetro, 10 cm. La mitad de estas vainas iba llena de explosivo; el resto, de bolitas de plomo y acero, que hacían la función de metralla, lo mismo que el casco cuando estallaban.

Fidel Guimerà Giner

Santa Bàrbara, 2012.

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